La religiosidad y su influencia en la sociedad japonesa

Cuando hice mi primer viaje a Japón, se me hizo muy complicado entender cómo debería comportarme en los templos que visité.

Más aún, no entendía que varias religiones confluyen en la sociedad japonesa y que cada una guarda sus elementos sagrados. Por eso, escribí estas ideas generales durante mis recorridos.


Alguna vez escuché que para comprender la vida religiosa en Japón, hay una frase que se usa comúnmente para expresar el enfoque japonés de vivir con religiones:

“Los japoneses visitan un santuario sintoísta para rezar en Año Nuevo, celebran una boda en una iglesia cristiana y finalmente celebran un funeral en un templo budista “.

Al examinar la relación entre el sintoísmo y el budismo hay que considerar que cuando el budismo se introdujo en Japón en el siglo VI, los japoneses no abandonaron su fe en el sintoísmo. A pesar de que el budismo se extendió rápidamente y se convirtió en una gran influencia en la sociedad japonesa.

En cambio, lo que se manifestó fue la sincretización del sintoísmo y el budismo, para formar una religión única. Por lo tanto, la ideología del sintoísmo va más allá del dogma religioso estándar. Sus principios coexisten con otras ideas y puntos de vista.

¿Cuál es la religión dominante en Japón?

El sintoísmo es una religión popular japonesa indígena, y ha servido como base para el pensamiento, la moralidad y la cultura de los japoneses desde la antigüedad. Es una religión extremadamente tolerante.

Durante muchos siglos, el budismo y el cristianismo fueron aceptados en Japón sin conflictos, aunque hubo cierta disidencia política; esta actitud formó una religión de múltiples capas sobre la base de la tradición sintoísta.

Además, los japoneses nunca percibieron ni reconocieron las contradicciones entre religiones. Este enfoque pluralista de la religión encarna los principios de la tradición y la cultura japonesas.

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Esta forma de vida es probablemente difícil de comprender no solo para los seguidores de religiones monoteístas como el cristianismo, el judaísmo y el islam, sino también para las religiones politeístas como el hinduismo.

Algunas personas pueden sentir que los japoneses carecen de una mente religiosa o una fe definitiva en cualquier religión. Me gustaría considerar este enfoque japonés aparentemente contradictorio de la vida religiosa porque esto no solo aplica a las diferentes religiones, sino también a su relación con el mundo natural.

La mitología japonesa nombra kami a las deidades sintoístas veneradas. Algunos kami tienen forma de seres humanos y comparten las mismas emociones. Hay muchos tipos de kami, incluidos animales, plantas y todos los fenómenos naturales como el océano, las montañas, el viento, la lluvia, etc.

Se cree que la naturaleza es un lugar donde reside un alma o un espíritu y, como tal, merece reverencia. Por eso los japoneses no se han sentido obligados a conquistar o expulsar la naturaleza.

El santuario sintoísta como núcleo de la comunidad

Mientras se rezaba por los kami en la naturaleza, se construyeron santuarios (Jinja) en todo Japón para consagrar permanentemente a estas divinidades en lugares sagrados. Se formaron comunidades religiosas para los kami consagrados en santuarios sintoístas y se instauraron varias ceremonias a celebrarse durante todo el año.

Por lo tanto, un santuario sintoísta se convirtió en el núcleo de la comunidad y proporcionó un ambiente pacífico para la gente en un sentido ideológico. Además, los Jinja no son solo edificios para consagrar a los kami, sino que también abarcan el entorno natural circundante, como el bosque.

Los Jinja son realmente el hogar de la mente japonesa.

Elementos sagrados en un santuario sintoísta

La línea central de sando se llama seichu, un camino que deben seguir los kami. Originalmente, sando era una forma de acercamiento al Jinja. Hoy en día, hay muchas tiendas y restaurantes a lo largo de los accesos, pero originalmente eran calles especiales donde los visitantes se purificaban antes de ingresar al Jinja para ofrecer oraciones.

Los visitantes pueden disfrutar de hermosos paisajes a lo largo del sando, como pinos, cedros, cerezos en flor, estanques sagrados, puentes arqueados o puertas de dos pisos de color bermellón. Se recomienda caminar con calma y paso a paso por el lado derecho o izquierdo, teniendo cuidado de mostrar respeto evitando la línea central hasta acercarse al lugar sagrado.

Otro elemento importante de un santuario son los Torii o puerta sagrada que marca la entrada al Jinja. Su función es separar un santuario sintoísta del mundo secular y marcando la entrada a un mundo sagrado.

Algunos visitantes se inclinan cuando entran para mostrar respeto. La presencia de un Torii le dice al visitante que se encuentra en un lugar sagrado. Aunque los Torii están hechos de varios materiales, originalmente eran de madera. Su estructura básica son dos pilares con una viga superior (kasagi) que los conecta. Otro travesaño que está debajo del kasagi se denomina nuki.

Todos estos objetos venerados en el Shinto (sintoísmo), reconocen la energía sobrenatural que habita tanto en el mundo natural como en los santuarios que están dispuestos para su consagración.

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Es indudable que la espiritualidad está presente en Japón de alguna manera. Aunque no está claramente definida por una religión dominante y sus prácticas. Por eso te recomiendo reconocer las características más elementales de las religiones que confluyen en la vida cotidiana del país para tratar de entender mejor los valores de esta sociedad.

Igualmente, creo que es importante mantener un ánimo de apertura sobre esta realidad para beneficiarse de las enseñanzas que los lugares sagrados en Japón nos pueden enseñar.

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